“Lo que hacemos es ponérsela fácil al exportador”

El director ejecutivo del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (CEI-RD), Luis Henry Molina, planteó ayer que a la inversión que existe en el país es importante darle tratamiento, cuidado y servicios.El funcionario, entrevistado por el periódico elCaribe en la sede de la institución, dijo que en el territorio dominicano hay empresas que tienen cincuenta y sesenta años. “Son empresas que si usted le pregunta a la gente por sus nombres, creen que son empresas dominicanas, cuando en realidad aún son inversiones internacionales, inversión extranjera. Y esas inversiones extranjeras hoy día están prestando un gran servicio a la República Dominicana y a través de ellas son un gran tractor para impulsar las exportaciones locales”, apuntó Molina.

Desde su punto de vista, la presencia de empresas de capital extranjero colocadas en suelo dominicano es una especie de embajador, porque contribuyen o motivan la llegada de inversiones del extranjero. Luis Henry Molina no había dado entrevista a medio alguno desde que el presidente Danilo Medina lo nombró en el cargo actual el 16 de agosto de 2016. Prefirió conocer bien todo lo que implica ser director del CEI-RD para luego hablar y opinar con propiedad sobre el organismo y sus funciones.

“Llegué aquí al CEI-RD dos días después, el 18, y partir de ahí me convertí en buen alumno. Me senté con cada uno de los equipos de trabajo para que me presentaran lo que hacían”. Lo que hizo Henry Molina –según le contó ayer a elCaribe- fue, en definitiva, usar el método de ver, juzgar y actuar. Y le ha funcionado.

“Nos estamos convirtiendo en el centro de servicios de la inversión existente. El concepto es que todo el Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana es una gran ventanilla. Hemos asumido que las buenas prácticas de la Ventanilla de Inversión se aplican a todo lo que es esta institución”, dice el funcionario, respondiendo a las preguntas formuladas. Desde su óptica, el CEI-RD, como agencia de prestación de servicios, debe tener la capacidad de ponérsela fácil al exportador y al inversor.

En la conversación, Luis Henry Molina resaltó lo que han expresado organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM), en distintos momentos, en el sentido de que hay tres situaciones que perduran desde 2009 y que deben ser asumidas como país. Una de ellas es que no existe en República Dominicana una estrategia de promoción de exportaciones y atracción de inversiones. “En ese sentido, estamos trabajando con un equipo para conformar una estrategia, que se va a construir de manera participativa con las distintas instituciones del sector público y privado. Su implementación conllevará un segundo elemento esencial que están planteando los organismos internacionales, que es la necesidad de sinergias público-privadas”. Se busca evitar la duplicidad de esfuerzos, expone el director del CEI-RD. Se refiere con interés a la necesidad de lograr encadenamientos productivos, con miras a la internacionalización de República Dominicana en todo lo referente a la oferta exportable. Luis Henry Molina ha ido realizando cambios en la forma de operar del CEI-RD y ha dado seguimiento a cuestiones que encontró de gestiones anteriores y que caminaban por buen carril. Parte de esos movimientos tienen que ver con procesos que se realizaban en el edificio antiguo del CEI-RD y que han pasado a la estructura donde funciona el Centro de Capacitación para el Desarrollo del Comercio Exterior (al lado).
“Lo que estoy tratando es de traer a este edificio toda la operación. Toda operación del CEI-RD es prestación de servicios, es decir, Centro de Negocios e Inteligencia y Desarrollo. Todo eso lo vamos a traer a este edificio y este edificio va a tener una marca”, sostiene.

En la parte baja del edificio habrá un centro gastronómico, con chef dominicanos que irán variando cada mes y contando la historia de los productos dominicanos. “Esos chefs estarán conectados con la parte exportable, de manera que el personal del CEI-RD pueda almorzar en ese lugar y al mismo tiempo se pueda invitar gente, como una parte rutinaria de desayuno, almuerzo y cena dentro del centro gastronómico”, explica Molina.

En el segundo piso están las aulas de capacitación “y se está tratando de montar la ruta exportadora, para que cuando la persona se interese en exportar y desee, por ejemplo, una certificación pueda pasar por aquí a buscarla. También se imparten capacitaciones para facilitar el proceso de exportación y ruedas de negocios, como una facilidad que se da a los clientes”, dice el director del CEI-RD.

“Si tú produces algo y quieres exportar a otros países, nosotros identificamos los mercados, los posibles compradores de ese producto y los posibles distribuidores. Se lo ponemos en una ficha y se lo entregamos. Eso es una ventaja para el exportador que no tiene ese contacto. En estos momentos estamos adscritos a dos grandes bases de datos, de compradores y de vendedores”, expresa Molina, mientras camina mostrando el edificio, área por área, subiendo y bajando escalones. Realiza ese recorrido sin avisar previamente a los empleados o colaboradores. Pero, cabe resaltar, que ninguno de esos empleados se altera ni presiona con su llegada. Se respira buen ambiente laboral.

Que haya lo necesario

En el tercer piso el CEI-RD tendrá concentrado todo lo que un inversionista quiere saber para colocar sus capitales en República Dominicana. “Lo que buscamos es que venir al CEI-RD sea toda una experiencia”, plantea, poco antes de llegar al área de Inteligencia y Desarrollo. Ese departamento funcionó antes en el otro edificio del organismo, pero se han fusionado varias áreas, de tal forma manera que todo el mundo pueda trabajar en igual dimensión.

Luis Henry Molina reconoce que el anterior director del CEI-RD, Jean Alain Rodríguez (actual procurador general de la República) realizó buen trabajo. “De ese trabajo hay que seleccionar lo que ha hecho muy bien. Eddy Martínez también realizó un gran trabajo cuando dirigió el CEI-RD”, resalta Molina.

Por: Martín Polanco

Fuente: El Caribe

 

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