Luis Manuel Piantini: Retos DR-Cafta requieren medidas estructurales

República Dominicana está obligada a aplicar medidas estructurales para poder enfrentar  la total  apertura comercial que viene dada con el desmonte arancelario a los ocho productos sensibles de la agropecuaria, como son el arroz, carne de pollo, habichuelas, cebolla, ajo, leche, maíz y azúcar, en vista de que las salvarguardias son solo de carácter coyuntural.

El embajador de la Misión Permanente de la República Dominicana ante la Organizacion Mundial de Comercio (OMC), Luis Manuel Piantini Munnigh, ofreció la información en respuesta a las explicaciones ofrecidas por el consultor privado Roberto Despradel, al presentar un estudio de los 10 años de la aplicación del DR-Cafta, en una actividad  de la Asociación de Industrias (AIRD).

Piantini recalcó que la salvaguardia no es un instrumento de largo plazo para enfrentar problemas estructurales que afectan la productividad y competitividad del bien, a menos que se apliquen medidas de políticas de corto y mediano plazo que mejoren sus niveles de competencia y le creen ventajas comparativas iguales o superiores a las de sus competidores, “ por lo que los problemas de mercado de los ocho productos frente al DR-Cafta se tienen que enfrentar con medidas de carácter estructural”.

Sin embargo, dijo, “me ha sorprendido dentro del escrito en relación a las sugerencias, una en particular, donde se especifica que debe haber un cambio de paradigma en las posiciones que mantiene el país en las negociaciones en la OMC” y citó, “Cambio de paradigma de intereses del país en la OMC relativo a los subsidios y las ayudas internas, productos agrícolas (arancel versus beneficios de los consumidores. No arancel versus protección a los productores)”. Aseguró que conoce bien la seriedad y capacidad de Roberto Despradel y solo se refiere al tema para evitar errores y confusiones, tras recordar que la última negociación aprobada relacionada al tema arancelario entre la OMC y República Dominicana fue cuando en el 1999 se completó de negociar con cada uno de los países miembros de la OMC la llamada Rectificación Técnica iniciada en el 1995, y que tuvo como resultado la elevación a más de dos veces las tasas arancelarias de ocho productos agropecuarios, que fueron bajados y consolidados en el 40% en la oferta que presentaron los negociadores dominicanos en la Ronda Uruguay del 1994.

El diplomático explica sobre salvaguardias

En el diario electrónico del Listín Diario del día 7 de octubre del 2016, he leído una noticia relacionada con una reunión sostenida en la Asociación de Industria de la RD donde el  consultor Roberto Despradel expuso los resultados de su estudio de los 10 años de aplicación del tratado de libre comercio firmado por el país con Estados Unidos y Centroamérica (DR-Cafta), estudio que no tengo el beneficio de conocer.

Sin embargo, me ha sorprendido dentro del escrito en relación a las sugerencias, una en particular, donde se especifica que debe de haber un cambio de paradigma en las posiciones que mantiene el país en las negociaciones en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y cito, “Cambio de paradigma de intereses del país en la OMC relativo a los subsidios y las ayudas internas, productos agrícolas (arancel versus beneficios de los consumidores. No arancel versus protección a los productores)”. Como conozco de la seriedad y capacidad del amigo Roberto Despradel quisiera referirme  a la misma para evitar errores y confusiones.

La ultima negociación aprobada relacionada al tema arancelario entre la OMC y la República Dominicana fue precisamente cuando en el 1999 se completó de negociar con cada uno de los países miembros de la OMC la llamada Rectificación Técnica iniciada en el 1995, y que tuvo como resultado la elevación a más de dos veces las tasa arancelarias de 8 productos agropecuarios, que fueron bajados y consolidados en el 40% en la oferta que presentaron los negociadores dominicanos en la Ronda Uruguay del 1994.  En aquel momento, y antes de la presentación de esa oferta, la mayoría de esos productos tenían niveles arancelarios que superaban la tasa del 100%.   La República Dominicana fue el único país de una matrícula en esa época de unos 140 países miembros del GATT ya convertido en OMC, que logró modificar su oferta presentada gracias a la intervención de excelentes técnicos negociadores del sector privado tales como fue el caso de Osmar Benítez. Le tocó a quien escribe en ese momento vicegobernador del Banco Central, de acompañar al señor Benítez, al secretario de Estado de Agricultura de ese entonces, Luis Toral, y a funcionarios de la Cancillería en las gestiones iniciales que lograron la aprobación de la llamada Rectificación Técnica. Decisión que salvó del desastre a la agropecuaria dominicana.

Sin embargo 4 años después, ese enorme logro e imaginativa iniciativa en apoyo a la seguridad alimentaria de nuestro país,  que se mantiene en la actualidad sin modificación en la OMC, hasta que haya un nuevo acuerdo agrícola consensuado por sus 165 miembros, fue eliminado en el DR-Cafta. O sea, que con los Estados Unidos, y los países integrantes de este acuerdo regional, la República Dominicana pierde la posibilidad de construir una política de seguridad alimentaria al quedar completamente abierta sus fronteras al flujo comercial de esos 8 productos.

En las actuales negociaciones en la OMC, la República Dominicana junto al grupo de países importadores netos de alimentos (G33) del cual el país es miembro, tenemos desde hace un tiempo dos propuestas dirigidas precisamente al apoyo de la producción agrícola nacional como es la aprobación de una salvaguardia agrícola que responda a las necesidades de los países en desarrollo, así como la de crear instrumentos que fortalezcan la seguridad alimentaria de los países (existencias públicas de alimentos, y los llamados productos especiales, con cuya aprobación, permanecerían si modificar en el largo plazo, los actuales niveles arancelarios de los 8 productos, en caso de que haya un acuerdo agrícola que reduzca las actuales tasas arancelarias agrícolas  consolidadas).

También, presentamos en Ginebra a los miembros del Consejo General la propuesta expuesta por el Presidente Danilo Medina en la Asamblea de las Naciones Unidas, de eliminar las ayudas públicas distorsionantes de los países desarrollados a la producción agrícola. Este es un tema que muy probablemente sea objeto de decisión en la próxima ministerial de la OMC, pues ya se vienen realizando debates sobre el mismo en el Comité de Negociaciones Agrícolas. Además como país miembro de los grupos de países ACP y Economías Pequeñas y Vulnerables llevamos la propuesta del Trato Especial y Diferenciado en todos los temas de negociación.

Al final de la penultima ronda de negociación del DR-Cafta, que tuvo efecto en Puerto Rico.

Roberto Despradel quien había participado en la misma, realizó un seminario en el Hotel Santo Domingo enfocado en el sector empresarial con el fin de que se conocieran los resultados de dicha ronda.

La participación empresarial en dicho evento se puede contar con los dedos de mis manos, y a raíz de dicha fatal evidencia, me atreví a escribir un artículo en mi columna semanal de un diario de circulación nacional, donde advertía de los efectos adversos en el mediano plazo del nuevo acuerdo sobre los sectores productivos nacionales.

A raíz de la discusión del mismo, para su aprobación en el Congreso Nacional luego de una reunión realizada en el JAD con el Canciller de ese entonces Ingeniero Morales Troncoso, advertí en varios artículos y en una polémica que sostuve con los dirigentes de las zonas francas en ese entonces sobre el peligro que constituía dicho acuerdo para el sector agropecuario nacional y que el problema de las zonas francas era la eliminación del acuerdo multifibra no la no aprobación del DR-Cafta.

No obstante, dicho acuerdo fue aprobado por nuestros legisladores con el beneplácito de los dirigentes de ese entonces. A propósito, los caribeños siguen beneficiándose del Acuerdo de una sola vía de la Cuenca del Caribe, cuya supuesta eliminación precipitó la decisión política de aceptar y aprobar el DR-Cafta.

Por otra parte, este acuerdo ha tenido el beneficio de ser un enorme facilitador de nuestras recientes reformas económicas e institucionales que tanto han favorecido la promoción del sector privado y el fortalecimiento institucional de nuestro país.

El gran problema de los dominicanos es nuestra falta de planificación para buscar soluciones a tiempo, aplicando políticas correctas que vayan en esa dirección, y nuestra dejadez para enfrentar los problemas a tiempo, que en la mayoría de las veces nosotros mismos creamos y solo reconocemos cuando tenemos el agua al cuello, queriendo poner candados después de haber sido robados.

Las salvaguardias son mecanismos temporales de defensa a la producción sobre un bien de producción nacional que ha sido afectado por una caída en sus precios o un aumento súbito en las importaciones de ese bien. Durante un período se pueden elevar los aranceles por encima del que el producto tiene consolidado en la OMC, si esta subida se justifica bajo esos aspectos y no es desafiada por otros países miembros. Por lo tanto esta es una medida de carácter temporal que protege a ese bien por un período, pero la salvaguardia no es un instrumento de largo plazo para enfrentar problemas estructurales que afectan la productividad y competitividad del bien, a menos que se apliquen medidas de políticas de corto y mediano plazo que mejoren sus niveles de competencia y le creen ventajas comparativas iguales o superiores a las de sus competidores.

Por lo que los problemas de mercado de los 8 productos frente al DR-Cafta se tienen que enfrentar con medidas de carácter estructurales. Mientras tanto la legislación que abarca las medidas de salvaguardias y compensatorias en nuestro país cuenta en su comisión con un excelente grupo de expertos para su correcta aplicación.

Con relación al aumento del déficit comercial, es bueno señalar que en una economía donde el sector servicios representa 70% de su producción, el resultado de la cuenta corriente es la mejor medida para conocer las ventajas del país en el área externa, ya que por ejemplo el sector turístico es un gran demandante de bienes de producción nacional que no se refleja en las exportaciones de bienes, sino en sus ingresos turísticos en la balanza de servicios. También es un demandante de bienes importados o sea que a mayor ingreso de turismo mayor incremento en los bienes externos demandados y en la compra de bienes nacionales.

En los últimos anos el déficit de la cuenta corriente ha disminuido sustancialmente, lo que demuestra el fortalecimiento externo de nuestra economía pese a los persistentes efectos adversos de la crisis financiera internacional en la producción y comercio mundiales. También somos la economía del Caribe y de Centroamérica con mayores ingresos anuales de inversiones privadas extranjeras, las cuales también demandan mayores compras de bienes y servicios externos.

Sin otro particular, le saluda muy atentamente Luis Manuel Piantini Munnigh.

Por: Cándida Acosta

Fuente: Listin Diario

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