80 industrias de RD exportan los bienes prohibidos por Haití

La Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD) dijo ayer que la nueva prohibición hecha por Haití a la importación de productos dominicanos –vía terrestre- es una decisión discriminatoria y política que buscó una serie de bienes de importancia, mercadeados hacia ese país.

El presidente de la organización, Campos de Moya, aseguró que “hay intereses económicos haitianos buscando parar y suspender de una vez y por todas la entrada de esos productos, forzándolos a que vayan a través de un sistema de puertos y aeropuertos en esa nación donde las reglas de juego no están claras y donde posiblemente a esos productos –como ha querido Haití en varias ocasiones- les pondrán tarifas arancelarias elevadas para sacarlos de competencia”.

La lista dada a conocer esta semana por el Ministerio de Economía de Haití abarca 23 productos que en República Dominicana son trabajados por 2,300 industrias. Eso no significa que todas esas industrias sean afectadas por la medida (aunque en algún momento podrían serlo), porque de ellas solo 80 son las mayores exportadoras al mercado haitiano. La veda dispuesta es exclusiva para República Dominicana, país con el que hace frontera.

Los productos prohibidos por Haití son: harina de trigo, cemento gris, aceite comestible, jabón de lavar, detergente en polvo, espuma para embalaje, agua potable, pintura y productos para carrocería de vehículos, mantequilla de cocinar, hierros para construcción, manteca, pastas alimenticias y tubos de PVC. También, jugo en polvo, bebidas gaseosas, cervezas, snack (cheeco), maíz molido, colchones, maquinarias pesadas para la construcción (incluso para alquiler), plásticos para el hogar y bizcochos.

De esos productos, en el año 2014 la República Dominicana exportó hacia Haití un valor de US$400 millones, lo que representa el 50% de los productos nacionales enviados a ese territorio, de acuerdo a números ofrecidos ayer por la vicepresidenta ejecutiva de la AIRD, Circe Almánzar. Este año 2015 Haití ha anunciado cuatro vedas para productos dominicanos y con la actual medida (la que abarca 23) afecta a 570 líneas arancelarias. Una característica común a cada prohibición es que las autoridades haitianas nunca notifican nada por la vía formal y prefieren que sea el rumor público y la información “de boca en boca” quienes se encarguen de darla a conocer.

La AIRD dijo que Haití está buscando dar acceso a propietarios del puerto o a los socios de esa terminal para que productos traídos de otras naciones, que manufacturan el mismo tipo de producto, entren sin tener que pagar las tarifas que les podrían poner a los dominicanos.

En esa selección de productos que hizo el Ministerio de Economía de Haití se dejó fuera a productos que son de alto interés para la población haitiana. “Eso me hace pensar, maliciosamente, que ellos quieren que los productos que alimentan a su población sigan llegando, mientras son capaces de destruir el sistema industrial dominicano”, apuntó De Moya.

Y pidió a los funcionarios dominicanos que así como los gobiernos de la República Dominicana por años han tenido a sus principales funcionarios viajando al exterior y cada vez que tenían la oportunidad pedían la ayuda internacional para Haití (…) usen la misma vehemencia para pedir al Gobierno haitiano que deje esta jugarreta y que enfrente la realidad. Que identifique a su población y que vea la isla de una forma donde nosotros les podemos ayudar a alimentar su población y a desarrollarse. “No somos nosotros los que le estamos impidiendo ese desarrollo”, dijo el presidente de la AIRD.

No respetan nada

Lo externado por Circe Almánzar (en consonancia con lo expresado en la víspera por el Gobierno dominicano) indica que con la disposición, Haití viola acuerdos de libre comercio y reglas de la Organización Mundial del Comercio, así como protocolos firmados entre autoridades de ambos países, específicamente, los protocolos de industria y comercio (artículo 12) firmados hace dos años.

Ese artículo que cita Almánzar indica que “cualquier medida que afecte o que tenga un impacto en el comercio entre ambas naciones tiene que ser notificada previamente con suficiente tiempo). Y hasta ayer Haití no había notificado por la vía formal la disposición de vedar los productos dominicanos.

Campos de Moya reiteró (siempre que toca el tema lo hace sin rodeos) que el pueblo haitiano ha sido secuestrado por los diferentes gobiernos, haciendo a los ciudadanos víctimas de no poder ser ciudadanos de su propio país.

Mientras, en Santiago, el ministro de Industria y Comercio, José del Castillo Saviñón, calculó que el impacto de la decisión asumida por Haití contra República Dominicana, en términos económicos, es de alrededor de US$500 millones en exportaciones, si toma en cuenta los números del 2014. Es decir, que las cifras del ministro suman US$100 millones más que las ofrecidas por la AIRD. Del Castillo habló del tema en una visita realizada al Grupo Bocel, que recibió la certificación que muestra que sus productos están libres de bromato en un 100%.

“En el caso de la harina de trigo, solamente el año pasado se exportaron 74 millones de dólares, de acuerdo a los números que maneja Del Castillo.

Coinciden en los efectos, pero varían en las cifras

El presidente de la Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo), Sadala Khoury, dijo que los 23 productos que Haití dispuso que lleguen por mar y no por tierra representará una pérdida de US$200 millones para los exportadores dominicanos. Eso, partiendo de sus cálculos, será un 35% más para los costos y una tardanza en el abastecimiento.

En una rueda de prensa programada a último minuto, Khoury advirtió que “en los próximos días Haití tendría escasez de productos y alza de precios”. Calculó que llevar los productos por tierra equivale a transitar 300 kilómetros, mientras por mar son unos 800. Pero eso no es lo peor, según Khoury: “El puerto marítimo de Haití todavía no ha podido ser rehabilitado luego de su destrucción por el terremoto”, dijo.

Perjuicio
Grupo Bocel advirtió que la medida tomada por Haití provocaría un aumento de los costos de los productos.

Fuente: El Caribe

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