Opinión: Consideraciones sobre las estadísticas del Sector Externo

Santo Domingo.- Recientemente, han sido publicados unos artículos en el periódico “El Dinero” evaluando el desempeño de algunas variables del Sector Externo de la República Dominicana, incluso planteando interrogantes sobre la metodología de cálculo de estas estadísticas por parte del Banco Central, específicamente las relacionadas con los sectores generadores de divisas.

En ese sentido, con el interés de aclarar cualquier interrogante al respecto, y mantener debidamente edificados a los agentes económicos y el público en general, se presentan a continuación algunas puntualizaciones que consideramos importantes sobre los planteamientos realizados en dicho medio, los cuales podrían ser calificados como metodológicamente inconsistentes.

En primer lugar, el cálculo de ingresos de divisas que publica el Banco Central se refiere a la sumatoria de los flujos de cuatro renglones de la Balanza de Pagos de la República Dominicana. Dentro de la Cuenta Corriente: las exportaciones de bienes, las exportaciones de servicios y las remesas. Dentro de la Cuenta Financiera: la inversión extranjera directa.

En cuanto a las exportaciones de bienes, se cuestiona las discrepancias entre las cifras de la Dirección General de Aduanas (DGA) y las que publica el BCRD. En ese sentido, cabe señalar que el Banco Central utiliza los registros de la DGA; sin embargo, ir acorde con la metodología del 6to Manual de Balanza de Pagos del Fondo Monetario Internacional (FMI) implica realizar diferentes ajustes para fines de la Balanza de Pagos, de manera tal que se pueda presentar un mejor detalle de las transacciones, y una mayor cobertura de las mismas. Dentro de estos ajustes se encuentra la utilización de estadísticas espejo para algunos productos, como el caso de las exportaciones textiles de zonas francas que se contrastan con lo reportado por la Oficina de Textiles y Confecciones de Estados Unidos (Otexa, en inglés); la incorporación de ajustes a las exportaciones hacia Haití, incluyendo las transacciones informales en la frontera; el proceso de validación directa de informaciones con las empresas exportadoras, así como los ajustes de algunos bienes en función de sus precios internacionales, cuando estos no son adecuadamente reflejados en la data de exportaciones recibida; la adición del rubro combustibles para aeronaves que no se capta en la base de la DGA, entre otros ajustes menores.

Del mismo modo, es importante destacar que existe un Comité Interinstitucional, del cual forman parte ambas instituciones, entre otras, que se encarga de conciliar la data de comercio que presenta el país a raíz del Examen de Política Comercial ante la OMC. Como parte de dichos procesos de conciliación estadística, se reconocen y analizan las diferencias que pudieran surgir entre las diferentes entidades, que el autor de uno de los artículos publicados trata de cuestionar.

Exportaciones de servicios
Siguiendo con las exportaciones de servicios, estas son el resultado de la suma de los créditos de varias partidas dentro de la balanza de servicios: la cuenta de transporte, que se refiere a los ingresos por comisión aeroportuaria, servicios portuarios, derechos de uso de aeropuerto, entre otros; la cuenta de viajes, que incluye el gasto realizado por los visitantes en el país, y se calcula  mediante los datos de la encuesta de gasto turístico realizada de manera permanente por personal del Banco Central en los principales aeropuertos del país; la cuenta de servicios de telecomunicaciones, informática e información, datos obtenidos a través de un formulario que el BCRD remite mensualmente a las compañías que prestan estos servicios; la cuenta de servicios financieros; entre otras cuentas. Dado que los ingresos por turismo representan en promedio el 81.1% de las exportaciones de servicios, y el 9.1% del producto interno bruto (PIB) en los últimos cinco años, para destacar su importancia se presentan los ingresos de servicios con la apertura de ingresos por turismo y otros ingresos por servicios.

Como puede apreciarse, podrían calificarse un tanto ligeras las afirmaciones de inconsistencia en las estadísticas del sector externo, lo que refleja desconocimiento de la metodología internacional en materia de balanza de pagos.

Pasando a las remesas, aunque estas cifras no han sido cuestionadas en los referidos artículos, vale la pena explicar la fuente de la información utilizada para su compilación. Las remesas familiares y sociales forman parte de la cuenta de la balanza de pagos que se conoce como ingreso secundario, y para su cálculo la fuente principal es el Sistema de Notificación de Transacciones Internacionales (SNTI) de la Superintendencia de Bancos, mediante el cual se recibe información oportuna y completa tanto de las remesas entrantes como las salientes, que se realizan a través de los mecanismos formales de transferencia de dinero, esto es, de las remesadoras y los bancos comerciales. A estas se le suman las denominadas “remesas de bolsillos” (o informales), las cuales son capturadas a través de la encuesta permanente del gasto turístico, que levanta el Departamento de Cuentas Nacionales en los principales aeropuertos del país.

Adicionalmente, es importante aclarar la metodología para el cálculo del flujo neto de inversión extranjera directa en la economía dominicana.

Tal como lo plantea el Sexto Manual de Balanza de Pagos y Posición de Inversión Internacional del FMI, cuando un inversionista no residente posee una participación de capital de 10% o más en una empresa residente en la economía se considera que esta es una inversión extranjera directa, y esta participación es la que se registra en la balanza de pagos como IED.

La fuente de información principal para esta partida de la Cuenta Financiera son formularios que se aplican trimestralmente a las empresas que se tienen identificadas como de IED, que pertenecen a la Asociación de Empresas de Inversión Extranjera Directa (Asiex), con los cuales se captan datos como la procedencia del capital, las utilidades del período, las reinversiones, la remisión de utilidades a los accionistas, entre otros aspectos.

Esta información se complementa con las nuevas solicitudes de registro de inversión reportadas por el CEI-RD y Confotur, e informaciones sobre nuevas inversiones que se recogen en los medios de comunicación masiva, que son validadas directamente con las empresas que las realizan.  Una vez incorporada esta información se calcula la variación de activos y pasivos de la cuenta de Inversión Extranjera Directa y se obtiene el flujo neto del período bajo análisis.

Por lo tanto, es poco sustentable, y no se corresponde con la verdad, aseverar que las cifras publicadas por este Banco Central podrían estar tomando en cuenta anuncios de inversiones de las empresas, e incluyendo valores que no han sido desembolsados, lo cual es del común conocimiento para los compiladores de este tipo de estadísticas.

En el mismo medio de comunicación se resaltó en días pasados los resultados del informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) sobre la caída de la inversión extranjera directa de 19% a nivel global el año pasado al comparar con 2017, destacando que este resultado estaba vinculado a la reforma fiscal de Estados Unidos. El artículo agrega que, en el caso de República Dominicana, según cifras del Banco Central, la caída fue de 29.6%, lo que podría confundir al lector y dar a entender que también está vinculada a tal reforma. Es bueno señalar que, en el caso de nuestro país la reducción de este flujo es efecto de un flujo atípico en el 2017 debido a la compra de acciones de una empresa local por parte de un inversionista extranjero con lo cual la IED alcanzó los US$3,570.0 millones, y no a los factores adversos que han provocado la caída en los flujos internacionales de IED de acuerdo a la Unctad.

Vale destacar que ese mismo comportamiento se observó en su momento con la inversión de Barrick Gold y en 2012 con la compra del 51% de la Cervecería Nacional Dominicana. Por lo tanto, el monto de US$2,513.5 millones en 2018 no es un cambio en el patrón de inversión de los agentes económicos, sino un retorno al nivel promedio de la inversión extranjera directa de la última década, el cual es el más alto de la región de Centroamérica y el Caribe, exceptuando Panamá.

Finalmente, República Dominicana ha logrado mantener un clima de estabilidad política y económica, que la ha convertido en líder en términos de crecimiento económico en América Latina y el Caribe en los últimos años, con baja inflación, un déficit de cuenta corriente bajo, que ha permitido la acumulación de reservas internacionales que superan los cuatro meses de importaciones, lo cual ha sido validado por los diferentes organismos internacionales. Esto ha contribuido a que el país pueda captar cada vez más divisas desde el resto del mundo, sobre todo como IED, lo que confirma la confianza de los inversionistas del resto del mundo en nuestra economía, algo que quieren objetar creando desconfianza en las estadísticas de este Banco Central.

Por: Brenda Villanueva de Cardoza

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